Amor de 12 horas....

Escrito por thatslifee 04-02-2018 en romance. Comentarios (0)

Era un domingo cualquiera, 17 de septiembre a las 6pm. Ella caminaba con su amiga por una calle muy turística, querían beber cerveza, no decidían si pasar a algún bar o a una tienda de autoservicio.

Por alguna razón, pasaron a la tienda de autoservicio y caminaron hacia a la playa, recorrieron unos cuantos metros y después de haber caminado sobre la blanca arena, decidieron sentarse frente algún punto del mar. Recostadas en la arena, platicando de amores y desamores, se aproximó a ellas un chico de short naranja diciéndoles desesperadamente y con voz fuerte “¿Me cuidan mi mochila, por favor? Ayudaré a mi amigo a bajar de la lancha” Las chicas se miraron y asentaron la cabeza. El chico aventó por ahí la mochila, los lentes y el celular. (Un poco raro que alguien tenga tanta confianza para dejar con desconocidos sus cosas personales). Al minuto siguiente, el chico confianzudo venía con su amigo platicando y grabando su aventura de pesca, aunque venía un poco agüitado porque había perdido su chancla!! El lanchero “rescatista de chanclas” rescató la bendita chancla! Las chicas botaron la carcajada y decidieron hacerle la broma de esconderle sus lentes. A raíz de esa pequeña broma, los amigos las invitaron a comer lo que habían pescado, ellas accedieron.

En un restaurancito frente a la playa, en el atardecer, dos pares de amigos, 4 desconocidos platicando sobre sus vidas. A lo lejos se oye una guitarra, el chico despistado-confiazudo, corre a ver si le prestaban la guitarra porque quería deleitar a las desconocidas con su linda voz. Efectivamente, al escucharlo cantar… el corazón de una de las chicas se aceleró.

Las chicas debían irse porque debían preparar sus cosas para el día siguiente. Los chicos las invitaron por un trago, ellas, nuevamente, accedieron. Ahí continuo la historia…… uno de los amigos se sentó en medio de las dos, aplico la maniobra de bostezar y fingir cansancio, por lo cual abrazó a una de ellas. Ella, la chica emocionada al oírlo cantar, se dejó apapachar. Ella sabía que debía irse porque tenía que trabajar al siguiente día. Lamentablemente no podían verse después, ya que ellos andaban ahí solamente de vacaciones y justamente ese día era el último ahí.  

Ella se despidió junto con su amiga, pero Él le pidió más tiempo para pasar juntos, ella accedió a que la acompañara a buscar un taxi, sinceramente, pudo haber tomado cualquiera, pero ella con tal de pasar más tiempo con él decidió caminar y caminar. Finalmente en la esquina de la calle 30nte, ella paró para poder marcharse y él la tomo por la cintura diciéndole que no se fuera, que lo acompañara a ver el amanecer en la playa, le reclamó el por qué se había enamorado de ella tan pronto y en el último día de sus vacacione. Por la cabeza de ella pasaban mil y un pensamientos, “total! En la vida lo volvería a ver, eran sólo unas horas las cuales podía compartir con este extraño-confianzudo encantador”

Fueron 6 horas las que pasaron platicando de todo y de nada ahí, sentados sobre la arena, oyendo las olas, contemplando la silueta del otro, compartiendo sus historias de examores, en las cuales, por cierto, coincidían mucho. Finalmente salió el sol a lo lejos, sus labios se rozaron, sus mejillas hicieron contacto, sus dedos se entrelazaron, sus corazones palpitaban demasiado, ambos sabían que solo eran esas horas las que compartían y compartirían.

Llegó la hora de marcharse, él la acompaño hasta donde ella iba, en el camino se les atravesó un McDonalds y como todo un caballero, la invitó a desayunar, no podía dejarla ir sin compartir un desayuno juntos, unos hotcakes y un café. Desayunaron pronto, intercambiaron números, se vieron a los ojos y se despidieron como si al siguiente día se fueran a ver.

Ella se quedó en su ciudad, él voló a la suya. Sinceramente, ella, no esperaba volver a tener contacto alguno. Fue hasta las horas siguientes que él le mando un mensaje y una foto avisando que había llegado a su destino. AL siguiente día un mensaje de buenos días apareció en sus celulares, un mensaje a medio día para saber cómo iba todo y un mensaje en la noche para desearse dulces sueños……….. Esta misma historia siguió así por 4 meses, prometían verse para diciembre pero las cosas no siguieron igual…… todo fue un sueño, un bello sueño que se desvaneció tal y como aquella velada que pasaron en la playa viendo como el mar iba y venía……..

Parecía todo tan perfecto, donde el factor del destino influyó demasiado. Habiendo tanta playa, tanta arena para sentarse, tanta gente a la cual pedirle que cuidara la mochila….. justamente ahí, decidieron coincidir en un punto donde DEBIAN CONOCERSE porque POR ALGUNA EXTRAÑA RAZÓN DEBÍAN HACERLO.